Patogénia
PATOGENIA
La etiología de la instauración de la celulitis viene generalmente determinada por un aumento de volumen del adiposito (hipertrofia), lo que determinará un círculo vicioso difícil de romper. Los lóbulos grasos se hinchan y ponen en tensión sus paredes, provocando el engrosamiento de las mismas. Esta presión provoca una tensión sobre el tejido conjuntivo circundante, los compartimientos se separan y los lóbulos se retraen.
Estos tabiques del tejido conjuntivo están sujetos a la epidermis por puntos de anclaje que se sitúan asimismo a nivel de la fascia aponeurótica. La deformación de los tabiques debido a la presión realizada por los lóbulos provocan que estos tiren de la piel hacia al profundidad, provocando el acolchado típico de la celulitis denominada “piel de naranja” o canapé “Chersterfield”.
Este engrosamiento de los tabiques bloquea la circulación venosa y linfática, perturbando la circulación normal de estas vías, volvemos a entrar aquí en un círculo vicioso difícil de romper. El éxtasis venoso ocasionará una congestión tisular con la consecuente carga linfática originando un edema. Este edema instaurado, al no ceder el intersticio, acumulándose proteínas de alto peso molecular, favoreciendo la trasformación del tejido conjuntivo hacia la fibrosis.
Hemos de tener muy presente que la lipólisis se ve estancada pero por el contrario la lipogénesis no deja de efectuarse, incrementando el aporte de lípidos al tejido.




